Manual para escapar de una oficina que no existe (un cuento).
(un cuento). Mi jefe me regaló un libro. No por cumpleaños ni por buen desempeño sino porque me vio llorar en el baño, con la frente apoyada en el espejo, repitiendo: “No me corresponde estar aquí” . —Léete esto —dijo, dejando sobre mi escritorio un volumen titulado Kafka: por una literatura menor . —¿Es de autoayuda? —pregunté. —Mejor —dijo—. De auto-fuga . Resulta que dos filósofos franceses —Deleuze y Guattari, nombres que suenan como marcas de queso— descubrieron que Kafka no era un pobre diablo atormentado sino un genio de la evasión . Según ellos, cada vez que K. habla con un guardián de la Ley, no está suplicando: está saboteando desde dentro . Cada carta a Felice no es angustia amorosa, sino una línea de fuga . Hasta La metamorfosis es, en el fondo, “una estrategia corporal para escapar del trabajo asalariado”. Me entusiasmé. ¡Por fin una salida! Si Kafka podía convertir su condena en máquina de fuga , yo podía convertir mi oficina —con sus memorandos circulares, cafés fr...