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Manual para escapar de una oficina que no existe (un cuento).

(un cuento). Mi jefe me regaló un libro. No por cumpleaños ni por buen desempeño sino porque me vio llorar en el baño, con la frente apoyada en el espejo, repitiendo: “No me corresponde estar aquí” . —Léete esto —dijo, dejando sobre mi escritorio un volumen titulado Kafka: por una literatura menor . —¿Es de autoayuda? —pregunté.  —Mejor —dijo—. De auto-fuga . Resulta que dos filósofos franceses —Deleuze y Guattari, nombres que suenan como marcas de queso— descubrieron que Kafka no era un pobre diablo atormentado sino un genio de la evasión . Según ellos, cada vez que K. habla con un guardián de la Ley, no está suplicando: está saboteando desde dentro . Cada carta a Felice no es angustia amorosa, sino una línea de fuga . Hasta La metamorfosis es, en el fondo, “una estrategia corporal para escapar del trabajo asalariado”. Me entusiasmé. ¡Por fin una salida! Si Kafka podía convertir su condena en máquina de fuga , yo podía convertir mi oficina —con sus memorandos circulares, cafés fr...

Testimonio negativo: escribir para no haber vivido.

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(Versión corregida y ampliada del texto publicado en   anteriores posts) .                      Por ‘ testimonio negativo ’ entiendo el acto de escritura que no afirma una experiencia vivida sino la imposibilidad misma de vivirla; no da fe de lo que fue sino de lo que nunca pudo ser.    I. La escritura como condena. ¿Se escribe por elección? Tal vez se escriba porque uno —quien escribe, se sobreentiende— ya no puede no hacerlo. Quizá porque se enfrenta a algo que llega desde lo pulsional: la repetición incesante de una falta que no encuentra nombre. En este umbral, Franz Kafka no es un escritor entre otros, sino el nombre que la literatura moderna ha dado a su propia crisis . No se trata del autor de El proceso o La metamorfosis ; sino del lugar donde la escritura se detiene, se interrumpe, se niega a sí misma. Escribir, para Kafka, no es construir sino derrumbar. No es decir sino desdecir. No es vivir si...

La obra que no pertenece al autor (de VII a IX).

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  VII. La obra que no pertenece al autor. Max Brod  publica las obras de Kafka , quien como sabemos había pedido que todo fuera quemado. Brod desobedece. Y al hacerlo, no salva la obra: la traiciona. Porque Kafka no quería que su obra sobreviviera. Quería que su escritura fuera un acto privado, íntimo, sin destinatario. Al publicarla, Brod la convierte en propiedad pública, en objeto de estudio, en legado. Y en ese momento, muere. Blanchot lo entiende: “la obra sólo existe cuando es esa realidad pública, extraña, hecha y deshecha por el choque de las realidades”. Pero también sabe que, en ese choque, el escritor desaparece. Ya no es quien escribió. Es un nombre, un mito, un personaje. La verdadera obra de Kafka no son sus libros. Es su Diario . Porque en el Diario, no hay estilo, no hay personajes, no hay trama. Hay sólo el movimiento de la escritura, el esfuerzo por decir lo que no puede decirse, el fracaso continuo. VIII. El artista como oveja. En una carta, Kafka se pregun...

Ley, estilo, soledad. Ontología de la culpa.

 IV. La ley que no existe.  Ley como pura forma sin contenido. La ley no como código sino una presencia invisible.  En El proceso , Joseph K. es arrestado. No se le dice de qué delito. No se le muestra la ley. No se le permite defenderse. Y sin embargo, es culpable. Culpable de existir. Culpable por no saber. Culpable por preguntar. Maurice Blanchot no ve en esto una alegoría del totalitarismo ni una crítica social. Ve algo más profundo: la ley no existe . No hay norma, no hay justicia, no hay razón. Hay sólo el hecho de la acusación. Y esa acusación basta para condenar. Pero más aún: la ley no puede existir. Porque si existiera, sería comprensible. Y lo que la hace terrible es precisamente su opacidad. La ley es lo que no se puede conocer, lo que no se puede ver, lo que no se puede nombrar. Es un vacío que exige obediencia . El escritor, en este sentido, está bajo la misma ley. No hay reglas para escribir. No hay modelo. No hay autoridad. Y sin embargo, escribe. E...

"Croqueta nueva en aceite viejo: notas kafkianas sobre la condena de escribir".

Después de darle vueltas a mi propia ignorancia, decidí integrar el post anterior y los comentarios que generó en el siguiente texto como respuesta y reflexión. Después, en venideros posts, seguiré publicando la continuación del ensayo.  Trazos que responden implícitamente a las preguntas que surgen por entre los intersticios: 1) La escritura como condena y el amor como imposibilidad. Kafka no escribe para comunicar ni para crear ni siquiera para entender. Escribe porque la vida le fue retirada como posibilidad y la escritura será el único modo de constatar esa retirada . No es un acto de afirmación, sino de testimonio negativo. Escribir, para Kafka, no es construir sino derrumbar. No es decir sino desdecir. No es vivir sino prepararse para no haber vivido. Aquí radica la paradoja señalada por uno de los comentarios --¡todos anónimos!-: ¿no es esa negación, en sí misma, una forma de afirmación? Sí — pero una afirmación sin sujeto . No es Kafka quien afirma, sino la escritura que l...

Escritura y amor...de la condena a la prueba fallida.

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   I. La escritura como condena. ¿Se escribe por elección? Tal vez se escriba porque uno --quien escribe, se sobreentiende---- ya no puede dejar de hacerlo. Quizá sea algo que llega desde lo pulsional por repetición. Y esta necesidad (¿o demanda inconsciente?) lejos de ser un don, deviene en   condena: no en la condena de quien peca sino en la de quien sólo puede pecar por existir . En este punto,  Franz Kafka  no es un escritor entre otros, sino el nombre que la literatura moderna ha dado a su propia crisis. No es el autor de  El proceso  o  La metamorfosis  ; es el lugar o agenciamiento donde la escritura se detiene, se interrumpe, se niega a sí misma. Escribir, para Kafka, no es construir sino derrumbar. No es decir  sino desdecir. No es vivir sino prepararse para no haber vivido. Maurice Blanchot , en lo que se conoce como  De Kafka a Kafka  —ese texto sin "autor fijo" ni edición canónica, y que circula como rumor entre l...