"Croqueta nueva en aceite viejo: notas kafkianas sobre la condena de escribir".
Después de darle vueltas a mi propia ignorancia, decidí integrar el post anterior y los comentarios que generó en el siguiente texto como respuesta y reflexión. Después, en venideros posts, seguiré publicando la continuación del ensayo. Trazos que responden implícitamente a las preguntas que surgen por entre los intersticios: 1) La escritura como condena y el amor como imposibilidad. Kafka no escribe para comunicar ni para crear ni siquiera para entender. Escribe porque la vida le fue retirada como posibilidad y la escritura será el único modo de constatar esa retirada . No es un acto de afirmación, sino de testimonio negativo. Escribir, para Kafka, no es construir sino derrumbar. No es decir sino desdecir. No es vivir sino prepararse para no haber vivido. Aquí radica la paradoja señalada por uno de los comentarios --¡todos anónimos!-: ¿no es esa negación, en sí misma, una forma de afirmación? Sí — pero una afirmación sin sujeto . No es Kafka quien afirma, sino la escritura que l...